Los expertos en branding saben que la expresión visual de una marca y de sus productos es importante a la hora de atraer potenciales clientes y lograr una predisposición positiva de los mismos  hacia su oferta. Por eso, a medida que cambian las corrientes estéticas y las tendencias en el lenguaje visual las marcas deben adaptar su estilo para no quedarse atrás. Sin embargo, es importante diferenciar el lenguaje publicitario o comercial, que debe seguir las modas imperantes, del lenguaje visual a nivel de logotipo. Un logotipo debe trascender a las modas del momento para tener una vigencia duradera, lo cual no quiere decir que no deba actualizarse cuando sea necesario.  

Llevar a cabo un rediseño de la identidad corporativa de una empresa, o la identidad de marca, de un producto, siempre implica una cierta voluntad de evolución, aunque el nivel de cambio que se quiera realizar dependerá de necesidad de primar más el pasado o el futuro en la nueva propuesta. Las empresas más grandes, tradicionalmente han llevado a cabo rediseños de distintas maneras o con distinta intensidades, a veces en términos globales y otras simplemente parciales o más sutiles.

 

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Rediseño de la identidad corporativa de la marca

A la hora de plantear un rediseño corporativo hay que plantearse que implicará el cambio y en qué términos se llevará a cabo. Es posible que el motivo sea una simple actualización respecto a las tendencias que ha sufrido el mercado. Una marca que lleve 50 años en el mercado, se habrá encontrado en más de una ocasión ante una necesidad imperiosa por evolucionar su imagen y actualizar su diseño para seguir siendo vigente y atractiva para sus clientes. En estos casos se trata de seguir trabajando sin alterar el enfoque estratégico, simplemente demostrando al público que la herencia del pasado se combina de forma eficaz con una mirada hacia el futuro. Siempre es recomendable testar el rediseño para no tener sorpresas, aunque hay que hacerlo con metodologías adecuadas porque el cliente tiende a ser más conservador en un test que en la realidad.

En otras ocasiones, el rediseño puede responder a una necesidad de hacer un cambio más drástico, normalmente por cambios importantes en la empresa a nivel estratégico. Llegado cierto punto, una empresa puede necesitar dirigirse al público de una manera diferente para llegar a nuevos segmentos o entrar en nuevos mercados, o simplemente para mantener a los clientes que ya tiene, si en el mercado han entrado players disruptivos. En estos casos el rediseño suele ser más profundo, requiriendo un cambio mayor en la identidad corporativa de la empresa y en la imagen de los propios productos o servicios comercializados.

El objetivo en ambos casos es común: mantener o potenciar el engagement y la cuota de mercado y dar un nuevo impulso a la empresa para conseguir sus objetivos estratégicos. Las ventajas de llevar a cabo un rediseño pueden ser importantes, pero requiere preparación, estudio y esfuerzo, sabiendo aque es algo que podemos llevar a cabo sólo en ocasiones puntuales.

Rediseño de los soportes corporativos

Plantear un proyecto de rediseño va más allá de modificar el logotipo o cambiar el packaging de un producto. Hay mucho más a lo que prestar atención, lo que requiere un cierto esfuerzo por parte del equipo responsable de este cambio de imagen. Poner en marcha un rediseño implica implementar el cambio en todos los soportes corporativos, comerciales y de expresión de los productos o servicios. De forma generalizada hay que prestar atención a la implementación en todo tipo de soportes, ya sean gráficos, físicos, audiovisuales o interactivos. Y a nivel de productos, personas, entornos y comunicaciones de todo tipo

La implantación de un rediseño como es lógico afecta todos los departamentos de la empresa y en ocasiones viene acompañado también por un cambio en el tono y estilo verbal, en la forma de comunicarse con el cliente y en la política de comercialización. Siempre hay que medir muy bien cada fase del rediseño para que el proceso se realice de forma exitosa y que, ante todo, proporcione a la empresa el giro de efecto que necesita sin renunciar a su esencia, pero aumentando su eficacia.

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