Tres ejemplos de packaging innovador

Siete segundos. Es el tiempo que una persona necesita para decidirse por un producto u otro en el lineal. Siete segundos en los que un packaging debe captar su atención, hacerle ‘sentir’ y convencerle. De ahí la necesidad de una carta de presentación innovadora y creativa, de tener en nuestras manos el poder de sorprender e impactar a nuestro público objetivo. Incluso en los tiempos en los que se ha inventado y diseñado de todo, el packaging puede servirnos para que el cliente se decante por la compra de nuestro producto. Por eso le llaman el vendedor silencioso.

Así, además de una herramienta para reforzar la marca, el packaging puede aportar un tangible incremento de ventas, pero requiere constancia, evaluar el nivel de atractivo de nuestros productos y ante todo apostar día a día por la innovación. No solo a nivel técnico, pues en ocasiones la inversión destinada a las continuas mejoras de un producto no se traduce en una mayor conexión con el público objetivo. Para que el producto termine en la cesta del consumidor es necesario también destinar recursos, presupuesto y esfuerzos al diseño del mismo y su packaging, a su comunicación.

 

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¿Por qué el packaging es un buen recurso para innovar?

A menudo el pack es el primer impacto que recibimos de una marca y todo su imaginario, antes incluso de conocer realmente o probar el producto. Por eso es necesario plantearlo como parte de la estrategia de marca. Incluso cuando nuestro cliente ya compra el producto, innovar en el packaging puede reafirmar su compra. Y si ha dejado de hacerlo, puede ayudar a reactivarla.

Por eso, no debe ser visto solamente como un driver de compra primario o impulsivo, sino como una forma de aportar al producto un valor añadido, alargando la vida útil del mismo y extendiendo el interés a otros ‘touch points’ de la marca. Incluso si una vez abierto y consumido el producto el packaging ofrece un uso pragmático la marca seguirá aportando valor al consumidor, ya que lo incorporará de diferentes modos a sus hábitos y se favorecerá la fidelización con la marca.

Tres ejemplos de innovación de packaging que debes conocer

El uso de las nuevas herramientas tecnológicas y digitales, estar atento a las tendencias sociales para incorporarlas al diseño – como por ejemplo el creciente interés por envases sostenibles- y la personalización son tres ejes sobre los que enfocar la innovación en el packaging. El paso de las estaciones también sirve de inspiración para plantear packs innovadores.  

Nutella única

ejemplos de innovacion de productos

Nutella diseñó y lanzó al mercado en 2017 siete millones de envases diferentes creados a partir de un algoritmo informático, con la idea de transmitir y recordar a su público uno de sus principales atributos: la diversión. Utilizando las nuevas tecnologías, además de fomentar la empatía hacia la marca, la compañía logró que tanto clientes fieles como nuevos consumidores sintieran interés por hacerse con los diferentes modelos.

De pack de cerveza a comida para peces

ejemplos de innovacion de productos

La sostenibilidad es uno de las tendencias clave en packaging y una inspiración valiosa para innovar. Consciente de ello, la empresa Saltwater Brewery de Miami ha dado este 2018 un paso que la industria y la sociedad llevaba años esperando: ha comenzado a comercializar las latas de su cerveza artesanal Screamin’ Reels IPA con unas anillas completamente biodegradables.

Estos anillos están hechos con los restos de cebada, trigo y otros residuos sobrantes del proceso de elaboración de la cerveza, lo que permite que se desintegren en el océano en cuestión de meses y que incluso sean comestibles para las especies marinas. Gracias este envase, Saltwater Brewery consiguió una gran repercusión social, potenciando el conocimiento y la empatía hacia su marca.

LED Bulbs, más que un packaging

La web especializada Packaging of the world recoge un proyecto universitario que define a la perfección el espíritu innovador en el packaging, aunando las tendencias de sostenibilidad y ahorro y otorgando una segunda vida al envase. Franciska Juhasz, una estudiante de un curso de packaging de la escuela Visart de Budapest, ideó un envase acorde con la filosofía del producto, las bombillas led: durabilidad y sostenibilidad. Así, creó un envase de una solo pieza de plástico que sin necesidad de pegamento u otros materiales más contaminantes protege la bombilla y una vez abierto se convierte en una lámpara de diseño.

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