Hace ya bastantes años tuve la oportunidad de pasar casi toda una jornada (maravillosa) con Massimo y su esposa Lella. Primero en su estudio de NYC y después compartiendo mesa y conversación en un restaurante italiano, cercano a su estudio y propiedad de unos amigos del matrimonio.

 

Me queda un imborrable recuerdo de su inteligencia, vitalidad y cercanía.

 

Dado que un significativo diseño suyo hace poco que ha pasado a la historia (literalmente) y que todavía mas recientemente aún (27.05.14) falleció Massimo, aprovecho este post para comentar el diseño que ha venido a reemplazar al suyo.

Me refiero a American Airlines.

Ante todo manifestar lo difícil que ha de resultar enfrentarse al reto de sustituir una identidad visual que en su día fue una propuesta tan brillante que ha sido capaz de cumplir su función satisfactoriamente durante nada menos que 45 años.

 

Dicho esto, en mi opinión se trata de un símbolo que cumple (no mas) con su misión. Carece de ese plus que hace a las cosas memorables.

Comparte con todos sus precedentes el mismo contenido icónico, el águila real, así como su cromatismo. El contenido narrativo incorpora también alusiones a la letra A, a un ala de avión y a una pista de aterrizaje. Referencias que están ahí, aunque ciertamente no resultan perceptibles sin la voluntad de tomarse un buen tiempo en la “lectura” de la imagen.

En cuanto al cromatismo se olvida que los colores en sí mismos nunca aluden a nada en concreto. Su función narrativa es el resultado de su manejo, de su dosificación y del formalismo que los sustenta, y ahí yo veo mas la bandera francesa (franjas roja, blanca y azul) que la estadounidense.

Todo lo anterior, unido a la estilización extrema del motivo principal, así como a la sutileza de los otros contenidos simbólicos, hace que sea difícil identificar la narrativa perseguida.

En definitiva, un diseño suficiente que sin duda no va a perdurar tanto como su ilustre predecesor. Ni mucho menos. En consecuencia debe verse mas como un paso atrás que adelante.

Un abrazo, Massimo, estés donde estés.