En internet, el principio es el verbo. El nombre es la llave de acceso al universo de la marca, a su dominio si recordamos el nombre seremos capaces de entrar a formar parte de la experiencia de la marca on-line y acceder a la información que nos ofrece la marca sobre sus productos y servicios. Además, el nombre permite construir un posicionamiento SEO y generar una identidad por sí solo, puesto que no estará apoyada en primera instancia por una imagen visual. El mensaje clave que la marca quiere transmitir se reducirá a una palabra, compuesta o simple, pero en definitiva una, capaz de sintetizar su posicionamiento. Los días del naming accidental se terminaron. Internet significa competir en un marco global sobresaturado de propuestas en las que el naming representa la capacidad de destacar. Ante un listado de marcas que ofrecen el mismo servicio, la de nombre más atractivo será la elegida, por tanto, contará con mayor capacidad de generar mayor negocio.

Pero asignar un nombre se ha hecho cada vez más complicado por la proliferación de dominios .com registrados en internet dando lugar a una tendencia, la de crear “palabros¨ o nombres que repiten alguna vocal o consonante, como Google. De Google deriva la moda de la repetición de oo´s que ha dado lugar a multitud de propuestas tipo Joost, Boost, Wakoopa, iSkoot y Qool. El problema de las palabras de esta índole es que, si la marca no cuenta con una gran proyección y notoriedad, es extremadamente difícil recordar como se deletrean, aspecto clave a la hora de realizar una búsqueda. Por esta razón, al igual que surge una tendencia aparece una contra tendencia, la de crear nombres sencillos y fácilmente reconocibles como Facebook, compuesta de dos palabras conocidas que forman una combinación inesperada y dan forma a un nuevo concepto. Un nombre distinto no es suficiente para destacar, tiene que tener una idea detrás. Y en este caso Facebook refleja claramente el concepto que propone.

La clave es sin duda encontrar un nombre fresco que sirva para conectar con las personas que redefina y se apropie de la conversación de su sector. Porque si hay conexión, hay compromiso con la marca en tantos niveles como internet lo permita. De ahí la importancia de generar una denominación que no sólo se diferencie de la competencia y sea fácil de recordar, sino que además sea la punta de lanza de la identidad verbal de la marca on-line. Es decir, que defina una forma de hablar y comunicarse que, más allá de aspectos formales, construya un lenguaje propio y diferencial acorde con el concepto que representa la marca. Un nombre que sea el título de una historia que contar.