El poder de la imagen a la hora de comunicar un mensaje es una de las herramientas más potentes, es algo innegable que no siempre se usa favorablemente por miedo a salirse de lo convencional o lo que dicta la industria.

 

Un claro ejemplo lo encontramos en la industria del cine.

Al comenzar a promocionar una película se lanza infinidad de material, desde trailers hasta publicidad viral, pasando por los carteles, piezas esenciales para cualquier filme y que me servirán para exponer mi punto de vista.

Uno de las primeras aplicaciones que ven la luz son los denominados “teaser posters”, utilizados para dar una pequeña idea de la película. Generalmente suelen contar con una mayor libertad creativa que se esfuma en los carteles finales que llegan a la cartelera del cine, los cuales contarán con una mayor difusión de cara a los consumidores.

Veamos un ejemplo:

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Sin saber de que trata la película, en el cartel de la izquierda el uso del neón y el dragón junto con el aspecto sórdido nos transporta instantáneamente a las calles de alguna urbe asiática rodeado de una temática escabrosa. A la derecha tenemos la pieza final que se desplegó en cines a la hora de estrenarse la cinta. Con la necesidad de encuadrar al actor protagonista y usar los mismos elementos de la primera pieza se crea una pieza más sucia visualmente.

El cartel final se rige por las imposiciones de venta: “El actor debe aparecer para poder vender más”. La cuestión es si realmente es necesario si comparamos ambas piezas. ¿Es más atractivo visualmente el cartel de la derecha? ¿Es más inteligente el mensaje de la izquierda? Las respuestas son sencillas.

Otro ejemplo es el de “Langosta”, película que trata de la soledad y la dificultad de encontrar una pareja. Nuevamente el cartel final deja un mensaje más vacío con respecto a los teasers, en los que incluso se han usado a ambos protagonistas.

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La pregunta que lanzo es si realmente se han de conservar los cánones que parecen establecidos a la hora de comunicar por miedo al fallo cuando se disponen de ideas y mensajes más potentes tanto visual, como comunicativamente. Por supuesto, esto es aplicable a cualquier ámbito del branding y la comunicación, no solamente al cine, en donde por suerte, y aunque en segundo plano, podemos disfrutar de estos teaser.

Para finalizar les dejo con los carteles promocionales y el final de la película “Cisne Negro”, ¿con cuál os quedáis?

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