En la última década las marcas de todos los sectores han alcanzado su madurez digital. Internet se han convertido en un medio fundamental de expresión corporativa y en una plataforma de referencia para los públicos. En este tiempo, todos nos hemos volcado en lo online: las compañías han trabajado en su digitalización y los diseñadores hemos asimilado esta nueva era con naturalidad, creando lenguajes visuales dinámicos y originales acordes con el medio digital.

Una de las primeras consecuencias de este boom global ha sido que lo físico y lo tangible han perdido protagonismo. Las relaciones de muchas marcas con sus públicos se han focalizado en la red, por lo que las pantallas se ha convertido en el formato más habitual. Pero, ¿puede una pantalla sustituir la experiencia de lo físico?, ¿puede emocionarnos lo digital como lo hace una carta, un libro o un cuadro? En realidad, no. El diseño digital no llega a conmovernos si bien tiene otras cualidades interesantes como ubicuidad, inmediatez, agilidad de relaciones fluidas, feedback instantáneo o economía de medios. Pero, todos estos beneficios, no han podido arrebatar el poder a lo material porque lo físico tiene una belleza latente insuperable.

Lo escrito y lo impreso elevan el mensaje y lo hacen más memorable y, por eso, el papel sigue siendo un medio de expresión rotundo que nos atrae y que nos invita a la lectura y al deleite, algo de lo que carece lo online. Además, para un diseñador, la elección del papel es “un acto creativo” según concluye Véronique Vienne, la escritora que ha dirigido el proyecto titulado Book of 12 en el que, junto con 12 diseñadores, profundiza en el rol del papel en la era digital.

 

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Lo cierto es que en esta era digital lo offline se ha convertido en una herramienta de comunicación de carácter premium. Un buen ejemplo es que grandes corporaciones del sector tecnológico como Google e IBM han vuelto a los formatos impresos porque entienden el impacto de lo físico y lo utilizan para sus comunicaciones estratégicas. La experiencia que ofrece una pieza impresa hoy en día es un lujo al que las marcas recurren en ocasiones destacadas o cuando sus mensajes son profundos y tienen que trascender más allá de la pantalla.

Además, en este tiempo, la producción de papel y los procesos de impresión han mejorado notablemente. Ahora apuestan por la sostenibilidad y la eco-responsabilidad, promoviendo la reducción de emisiones y de productos químicos, lo que también es un factor atractivo para volver a los formatos tradicionales.

Por todo esto, estamos viviendo un nuevo despertar creativo que nos invita a volver a la imprenta y a diseñar piezas que perduren en el tiempo. Piezas que podamos tocar, sentir y guardar.

NOTA: Book of 12 es un libro formado por 12 cuadernos independientes en los que se dialoga sobre la seducción de lo digital frente al papel. Entre los colaboradores, destacan profesionales del diseño contemporáneo como Milton Glaser, Flavia Cocchi, Catherine Zask o Eike König. Cada uno de ellos diseña un cuaderno, eligiendo su tipo de papel y, todos ellos, aportan su visión sobre la dualidad digital/impreso. Este proyecto ha sido patrocinado por Antalis.

 

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