Poemas, novelas, obras pictóricas, canciones y óperas, fotografías, sinfonías, ensayos clínicos, millones de tweets… A lo largo de la historia, el amor ha sido una fuente de inspiración fundamental porque, en cualquiera de sus formas, es un sentimiento universal que todos conocemos y vivimos.

 

El amor es una emoción evocadora: estremece, conmueve, sensibiliza y enternece. Y por todas estas sensaciones, y por ser un sentimiento positivo, muchas marcas se han inspirado en él para desarrollar su identidad visual. Pero el amor es un sentimiento tan difícil de definir y explicar, como difícil de representar y sintetizar gráficamente.

Parece que, por unanimidad, el símbolo del corazón es el máximo exponente del amor en branding. Marcas de diferentes ámbitos como Frigo (alimentación), Habitat (decoración), Thomas Cook (aerolínea), Roxy (moda), Energy Sistem (tecnología multimedia), Cáritas (solidaridad) o Sanrio (entretenimiento infantil), entre otras muchas, utilizan el corazón para expresar su filosofía y su personalidad.
Pero el corazón, y todas sus infinitas interpretaciones, es un símbolo tan habitual que prácticamente se ha convertido en algo trivial, perdiendo la capacidad de expresar intensidad, simpatía y emoción… y sin embargo, existe una marca que todos conocemos, y que sigue siendo un referente a pesar de llevar con nosotros cuatro décadas. Una marca que, con un corazón, expresa con inteligencia y calidez un amor real hacia una ciudad y un estado americano. Es I Love NY.

 

I LOVE NY

Diseñada por Milton Glasser en 1975 para promover el turismo y rediseñada en 2008, esta marca forma parte de la cultura popular americana y de la historia del branding.

I Love NY se ha analizado en tantas ocasiones que resulta complejo aportar nuevas conclusiones, pero me pregunto qué diferencia a esta marca de otras que también tienen un corazón. Y, ¿por qué I Love NY consigue expresar el amor de una forma tan clara mientras que otras no alcanzan este objetivo? Probablemente porque usa el corazón con sinceridad y sencillez que es como debe de ser el amor: sincero y sencillo. Y probablemente también porque fue pionera, la primera que hizo protagonista a este símbolo y la primera que arriesgó sintetizando en su forma.

Las continuas reinterpretaciones de los símbolos en branding abocan a las marcas a diluir su significado y a trivializar el concepto que representan. Así ocurre con el corazón, que a día de hoy expresa muchas cosas, pero no amor.

NOTA: Para profundizar más en la marca I Love NY, recomiendo esta entrevista a Milton Glaser titulada ‘From a Contract Job to International Icon’.