La narrativa audiovisual o cómo contar historias de marca en el contexto actual

¿Nos encontramos ante una edad de oro para la narrativa audiovisual? Los hábitos de consumo de contenidos han cambiado con la revolución digital y con ellos lógicamente las maneras de captar y retener la atención de las personas y los modelos de negocio.

Según un estudio de Nielsen de 2017, las personas de entre 18 y 34 años usan sus teléfonos móviles una media de 1062 minutos por semana para consumir contenidos audiovisuales, un uso que supera al de cualquier otro dispositivo. Es solo un ejemplo de porqué las marcas se han visto obligadas a evolucionar para encontrar nuevas formas de contar historias, tanto en la narrativa como en la dinámica de la misma, para conectar con una audiencia cada vez más exigente y segmentada.

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Tipos de narrativa audiovisual

Vivimos en una época en que los relatos configuran nuestras opiniones, por eso el storytelling se ha convertido en un elemento clave de comunicación para las marcas. Cómo transmiten sus valores es tan importante como tenerlos, y en plena digitalización la narrativa audiovisual es uno de los mejores aliados para hacerlo. Siguiendo la idea del dicho “una imagen vale más que mil palabras”, las marcas deben echar mano de todos los recursos audiovisuales para transmitir los matices, la emoción y la creatividad relacionadas con sus valores y atributos.

Videomapping, narrar ideas con conceptos animados, el uso de voces en off reforzando ideas de un contenido textual… son muchas las opciones, pero todas ellas comparten un objetivo común: contar historias de forma atrayente que conecte con las audiencias. Más allá de las técnicas, podemos decir que existen tres grandes tipos de narrativa audiovisual:

  • Narrativa multiplataforma: se basa en adaptar el mismo relato o historia a los diferentes medios o soportes, como redes sociales, televisión, radio… La narrativa audiovisual no cambia, simplemente se adapta a las características del medio.
  • Narrativa transmedia: consiste en contar una historia utilizando piezas independientes con un orden espacio-temporal alterado y en ocasiones desde diferentes puntos de vista. Son piezas fragmentadas que rompen con el ritmo establecido, permitiendo así al espectador vivir la historia desde distintos lugares y entenderla sin necesidad de ver más de una.
  • Narrativa crossmedia: al igual que la narrativa audiovisual transmedia, divide una historia en diferentes piezas, pero con la particularidad de que para entender del relato global es necesario ver cada una de estas piezas, sea una en el móvil y otra en la radio, por ejemplo.

No cabe duda por tanto de que las nuevas formas narrativas surgen de la influencia entre la conversión digital y virtual y de la constante innovación. En este sentido, ya se habla del concepto mediamorfosis, “la transformación de los medios de comunicación de una forma a otra, generalmente como resultado de la combinación de cambios culturales y la llegada de nuevas tecnologías”. Y las marcas deben aprovechar estas nuevas tendencias y formatos si quieren conectar con audiencias multiplataforma, y deben ser capaces de actualizar formatos y saber cómo usar la tecnología para mantener la sintonía con el espectador-consumidor y crear experiencias significativas que la marca pueda capitalizar.

Por supuesto  que seguir el ritmo de la transformación de los medios audiovisuales presenta todo un reto. Para conocer y  experimentar las nuevas formas narrativas hay que estar en constante contacto con las novedades tecnológicas y con diferentes técnicas y herramientas de comunicación. Y saber qué dirección tomar en función de los nuevos hábitos de consumo. Porque como bien dice Ezequiel Abramzon, ejecutivo de la marca Disney, “hay que saber soltar, porque el que suelta innova”. Y el público está ávido de novedades continuamente.

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