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  • Marta siempre sonríe. Da gusto estar con ella. Es, simplemente, de esas personas que te gusta tener cerca. Es positiva, nunca te cuenta malos rollos, escucha… Me cae bien.
  • Pedro vive un poco obsesionado con su trabajo, a veces es un poco monotema, pero le envidio porque emana ilusión, motivación… Dan ganas de tener un trabajo en el que sentir lo que él siente. Me cae bien.
  • Mi amiga María es incisiva e inteligente. Calla cuando no tiene nada realmente interesante que decir, pero ojito cuando abre la boca, que siempre pone el punto sobre la i. Me cae bien.

 

Pero no todos mis amigos tienen unas cualidades tan evidentes que hagan que me caigan bien. No todos tienen una personalidad propia que les hace únicos, que les hace destacar, generar emociones y encajar especialmente con algunas personas, aunque no por ello dejan de ser mis amigos.

 

Al igual que los amigos las marcas tienen personalidad, y cada día estoy más convencida del papel principal que tiene una buena definición de la personalidad en la construcción de una marca. Una personalidad bien definida que haga que siempre sepamos qué diría y cómo lo diría, al igual que sabríamos la diferencia entre cómo responderían Marta, Pedro o María ante la misma situación o qué marca podrían ser si fueran una marca.

 

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La personalidad marca el tono de comunicación, marca la actitud, marca los límites, predispone a temas de conversación (territorios)… La personalidad es lo que más debe guiar la marca (después de la esencia o proposición de valor) y es en gran medida lo que te hace único y preferible.

Lo que todos mis amigos, y en general todas las personas que me rodean por elección propia, tienen en común, serían los must de la categoría “amigos”.

Puede ser amigos si son “lo suficientemente”: inteligentes, divertidos, comprensivos, tolerantes, accesibles, atentos, cariñosos, y sobre todo fiables, que puedas contar con ellos si los necesitas… Pero aunque eso basta para que puedas CONSIDERARLOS como amigos hace falta una CONEXIÓN mayor para ELEGIRLOS.

Por eso una marca no puede basarse en los must de la categoría, a no ser que sea el mejor en alguno de ellos y lo pueda demostrar en cada cosa que haga. Si se basa en esos must vistos desde un punto de vista aburrido y racional, sin diferenciación ni siquiera por la manera de abordarlos, mal vamos.

¿No creéis que desde el punto de vista del branding, al igual que en las relaciones sociales, es mucho mejor superar esos atributos, dar por hecho que los tienes y apostar por destacar en otra cosa? Ser incisivo no es más importante que ser fiable pero si destacas por incisivo es más fácil que crean que también eres fiable.

Tenemos que superar los argumentos racionales y conectar en lo emocional que nos es más que “caer bien”, tener esos matices que te hacen ser tú, único y especial.

Por eso cada día tengo más claro que la personalidad es la clave de la estrategia de marca

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My mood is on holidays, no me sentía capaz de aburriros con otro post difícil y concienzudo. Espero que esta light reflexión os resulte amena e inspiradora para este agosto que espero que paséis muy a gusto 😉

*La fotografía es de www.clinicacurull.com usada únicamente con fines ilustrativos de este post.

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