Liderazgo, compromiso y una gestión y visión estratégicas son algunos de los requisitos indispensables para crear y construir marcas que aporten valor y fidelicen a los públicos de interés. Las compañías son poco a poco conscientes de la necesidad de tratar a la marca como un activo dentro de la estrategia empresarial, pues ello generará entornos positivos que pueden desembocar en la compra del producto o servicio. Pero tras la fase de creación, ¿cómo podemos saber si estamos ante una marca bien construida?

La cuatro claves

En una entrevista con El Despacho de Kotler, Conrad Llorens, consejero delegado de Summa, asegura que sabemos que estamos ante una buena marca cuándo:

1.-Se conoce qué se puede esperar de ella y tenemos claro en qué es distinta a la competencia y qué aporta a los consumidores.
2.-Cuando lo que la inspira se percibe y se siente en todos los puntos de contacto con el cliente y siempre de una forma coherente.
3.-Cuando los empleados de una compañía ‘viven’ la marca, es decir, la tienen interiorizada y se comportan de acuerdo a un propósito y a unos principios que comparten.
4.-Cuando los clientes son además admiradores de la marca

 

 

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