Domino’s Pizza presentó hace unos días sus botas de invierno. Las ha llamado Heat Boots y están hechas con la misma tecnología que sus bolsas de reparto para mantener calientes las pizzas.
Han moldeado las suelas de las botas con un diseño de banda de rodadura con agarre en forma de rebanada de pizza, maximizando la tracción en superficies heladas y trabajado en una suela con micro-células que mejoran la amortiguación. Es decir, no ha sido una broma. No del todo, vamos.
Cada día, hay lanzamientos y presentación de botas y zapatos pero pocas llegan a tener la repercusión de las Heat Boots de Domino.
Tiene que ver con la rareza de la acción, con lo exótico, lo que viene de fuera.
Por eso es tan interesante cuando las marcas se salen del guión preestablecido y viajan a otros lugares. Es algo que vemos cada vez más en las colaboraciones, pero tiene aún más relevancia cuando una marca explora por sí sola otras formas.
No se trata de dejar de ser coherente, al contrario, esta estrategia demuestra que el valor de una marca hoy no reside solo en lo que hace, sino en hasta dónde es capaz de llegar sin perder su esencia.
Cuando una marca se permite ese pequeño desplazamiento, no solo gana atención. Gana espesor cultural. Deja de hablar únicamente de su categoría y empieza a dialogar con el imaginario colectivo.
Lo exótico no funciona porque sea extravagante, sino porque rompe la expectativa sin romper la identidad. Es una visita breve a otro territorio que, paradójicamente, refuerza el lugar de origen. Domino’s no ha dejado de hablar de calor, de entrega, de utilidad.
En un contexto saturado de lanzamientos previsibles, lo exótico se convierte en una forma de relevancia. No como espectáculo vacío, sino como gesto inteligente.
Las marcas que se atreven a mirar fuera de su marco habitual no solo generan conversación, también demuestran algo mucho más valioso: que entienden el tiempo en el que viven, la cultura y que saben jugar con ella.
Y no hablo de “Truchos” o de acciones de PR, porque lo que funciona de estos viajes de marca no es asomarse, es atreverse a hacerlo bien.