¿Qué significa employer branding? Se trata de uno de los ejemplos de branding más desconocidos, pero que acaba repercutiendo en tu imagen corporativa, en tus clientes, en tus ventas y, en definitiva, en tu negocio.

Si nos fijamos en los dos términos que lo componen (employer = empleador; branding = marca), no nos resultará complicado deducir que tiene algo que ver con la imagen que proyecta una empresa o marca en relación a su perfil empleador. Y así es: el employer branding es la imagen que proyecta una empresa en tanto que empleador y contempla por ejemplo cómo se presenta ante sus candidatos, cómo los elige y contrata y también de cómo se relaciona y trata a sus empleados. Es una derivada de la capacidad de la marca para atraer y retener, en este caso el talento.

Vamos a ver con más detalle estos dos enfoques para comprender cómo influyen en tu negocio.

Employer branding hacia los candidatos

El employer branding de una empresa busca destacar aquellos atributos que la hacen más interesante o atractiva como empleadora, y por tanto, para trabajar en ella.

Supongamos una empresa que publica una oferta de trabajo. Si sólo ofrece un salario acorde al trabajo que hay que realizar y los detalles profesionales para que se presenten a ella las personas adecuadas, está desaprovechando la oportunidad de transmitir además ciertos valores y atributos que pueden hacer que, en igualdad de condiciones o no, los candidatos prefieran esta oferta laboral a otras que hayan en el mercado, también de sus competidores. Si la oferta de trabajo está planteada desde la óptica de la marca, la empresa está construyendo su employer branding y está reforzando su capacidad de atraer a personas que se identifiquen con sus valores y forma de hacer.. ¿Cuál es el resultado? Que haya personas que tienen mayor predisposición a trabajar con ella.

Supongamos que esa empresa, ante una oferta de trabajo recibe 100 solicitudes de candidatos. Tras revisar el currículum de cada uno, ha decidido entrevistar solo a 10. Sin embargo, a los otros 90 les escribe un e-mail personalizado comunicándoles que, en esta ocasión, su perfil no encaja con la oferta y que esperan encontrar la oportunidad de trabajar en el futuro con ellos. Con este gesto, la empresa también está construyendo su employer branding. ¿Cuál es el resultado en esta ocasión? Que las personas a las que ha tenido que rechazar no le guarden rencor y que por tanto no tengan motivos para hablar mal de ella y de perjudicar su imagen corporativa.

Ahora llegan los 10 candidatos elegidos, que tendrán una entrevista personal. Si la empresa realiza las entrevistas en un espacio adecuado, en condiciones acorde con el estilo y personalidad de la marca y además la persona que las entrevista es un buen embajador de los valores y personalidad de la marca, tanto la persona que finalmente sea elegida como las otras 9 que se sientan en sintonía con lo que la marca connota, saldrán de la entrevista con ganas de trabajar en ella. De nuevo, la empresa sigue construyendo un buen employer branding.

¿Y qué ocurre, respecto al employer branding, con la persona elegida que se convierte en empleada? Vamos a verlo en el siguiente punto.

Employer branding hacia los empleados

Los empleados, al igual que los candidatos, deben formar parte del employer branding. Las personas contentas y satisfechas en su trabajo proyectarán esa satisfacción fuera de la empresa, en su tiempo libre, con su familia y con sus amigos, y la voz se irá corriendo hasta llegar a oídos de los clientes actuales y potenciales de esa empresa.

Supongamos que la misma empresa del ejemplo anterior trata a sus empleados de la mejor forma posible, tanto en los aspectos funcionales como emocionales, como por ejemplo si paga los salarios en los plazos acordados, si se preocupa de que los despachos y lugares de trabajo sean cómodos y confortables, si motiva a todo su personal para que se desarrollen personal y profesionalmente, si escucha sus sugerencias o quejas, etc. Todo esto creará ese nivel de satisfacción y de identificación de los empleados con la marca, es decir, con la empresa.

Y si sus empleados están satisfechos, proyectarán esta satisfacción en sus círculos tanto personales como profesionales, lo que también provocará mejores resultados para la empresa. Las personas que tienen un trato directo con los clientes dispondrán de un estado emocional que les permitirá atender al cliente de la mejor forma posible, transmitiendo su comodidad, seguridad y satisfacción. Saldrá de ellos. Y esa motivación intrínseca termina traduciendo relaciones con clientes en ventas.

Por otro lado, si una empresa tiene un buen employer branding, atraerá con mayor facilidad a personas más talentosas, eficaces y eficientes para trabajar en ella. Y ni que decir tiene que una empresa que cuenta que empleados con talento, eficaces y eficientes consigue mejores resultados.

Por lo tanto, esta faceta de la gestión de la marca, en este caso en tanto que empleadora, también ayuda a mejorar los resultados de negocio de las empresas.

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