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Retos en la gestión
de marcas

Las marcas empezaron siendo un sello en el producto. Después pasaron a ser promesas para movilizar al consumidor a comprar. Pero hoy su influencia va más allá de las decisiones de compra.

Gracias a la tecnología, las marcas se están convirtiendo en plataformas que invitan a la gente a hacer cosas que van más allá de comprar. Permiten a los usuarios expresarse y conectar con otros individuos con los que comparten las mismas ideas y sentimientos.

 
 
 
 

El poder de una marca hoy no viene de su capacidad para producir transacciones, sino de su habilidad para construir relaciones

 

 
 
 
 

La gestión de marcas se ha vuelto más compleja, pues el control no está sólo en manos de la empresa, sino también del público

 

 
 
 

Las marcas en este contexto deben proporcionar a sus clientes no sólo beneficios funcionales y emocionales derivados de los atributos del producto, sino experiencias que contribuyan realmente a mejorar su vida, a optimizar su tiempo, a expresarse como individuos y a crear espacios de identidad compartidos.

Los consumidores ya no son agentes pasivos que se limitan a comprar (o no), sino individuos activos que utilizan las marcas para actuar de acuerdo a su ideología.